Nuestro día a día13/03/2025

Un taller de lectura que va más allá de los libros: un espacio de encuentro, reflexión y autocuidado

Un taller donde las mujeres encuentran en la lectura un camino a la esperanza

El acceso a la lectura y la cultura no siempre ha estado al alcance de todas las personas, especialmente en entornos rurales y en generaciones pasadas, donde muchas personas, crecieron sin bibliotecas o sin la oportunidad de aprender a leer. Sin embargo, iniciativas como el taller de lectura, del proyecto de mujer de la Cáritas Parroquial en La Coronada, están cambiando esa realidad, creando espacios donde la lectura no solo es un derecho, sino también una herramienta de crecimiento personal y social. Para muchas de sus participantes, este proyecto ha sido una puerta abierta al conocimiento, al diálogo intergeneracional y a la posibilidad de descubrir nuevas formas de ver el mundo. Hoy compartimos el testimonio de María del Carmen, una de sus integrantes, quien nos cuenta cómo está siendo su experiencia en este proyecto.

Una experiencia enriquecedora

¿Cómo describirías tu experiencia en el proyecto?

«Vivo en un pueblo pequeño y, por mi edad, sé que no siempre tuvimos una biblioteca pública. También he conocido a muchas personas que nunca aprendieron a leer. Sin ir más lejos, mi abuela materna aprendió a leer y escribir con 60 años. A pesar de ello, era una narradora fabulosa. Nos contaba cuentos e historias que retenía en su memoria, y recuerdo su cara de satisfacción cuando, por primera vez, pudo leer la historia de Genoveva de Brabante, un relato que su tío le había leído en casa cuando era niña.

Cuando María José, coordinadora de nuestra Cáritas Parroquial en La Coronada, me propuso participar en un club de lectura, me pareció una idea maravillosa. Fomentar el hábito de leer entre mujeres que crecimos en un tiempo en el que nuestro pueblo no tenía biblioteca era, sin duda, una oportunidad única.

Comencé esta experiencia con mucha ilusión, dispuesta a hacer algo diferente. Sin embargo, en la primera sesión, al verme rodeada de mujeres de mayor edad, no pude evitar pensar: «Madre mía, ¿qué hago yo aquí si no tenemos nada en común?» Pero poco a poco, me sumergí en una experiencia profundamente enriquecedora.

Precisamente, esa diferencia de edad nos ofrecía la oportunidad de compartir un amplio abanico de opiniones y puntos de vista. A través de sus relatos y recuerdos, estaba conociendo de primera mano la vida de mujeres que vivieron en una época en la que yo aún no había nacido. Leer juntas no era solo una actividad; era un viaje a través del tiempo, un encuentro de generaciones que, gracias a la literatura, tejían un vínculo único.»

La lectura como un viaje

¿Cómo ha influido en tu vida?

«Siempre he escuchado que leer es viajar, pero también he oído que hay viajes que nunca podremos hacer. Sin embargo, gracias a la lectura, he logrado recorrer lugares que, de otro modo, quizá nunca habría conocido.

Por ejemplo, con el libro «En compañía del sol», de Jesús Sánchez Adalid, por fin viajé a París. Para compartir mejor la experiencia, hice fotocopias de un mapa de la ciudad y las llevé a las reuniones del club de lectura. Cuando hablábamos sobre la estancia del protagonista en París, consultábamos el mapa, ubicábamos la catedral de Notre Dame y nos imaginábamos dónde podría estar la Puerta de Santiago. No solo recorrimos la ciudad, sino que también viajamos en el tiempo, sumergiéndonos en su historia.

Pero la lectura no solo me ha permitido viajar a través de los libros; también influye en mi día a día. Leer es una actividad cargada de conversación: una conversación interna, que se da mientras leo y que me invita a la reflexión, y una conversación en grupo, que con el tiempo se ha convertido en un ejercicio de escucha activa. Esta práctica, además de enriquecerme culturalmente, me ha enseñado a comprender mejor las diferentes perspectivas y a valorar más el poder de la palabra compartida.»

Un espacio para el autocuidado

¿Qué dificultades encontrabas en tu día a día y cómo te ha ayudado el proyecto a afrontarlas?

«A veces me resulta complicado encontrar tiempo para mí. Sin embargo, el tiempo que dedico a la lectura es un tiempo que me dedico a mí misma. Lo mismo ocurre con las reuniones del club de lectura: ese espacio también es para mí.

Es un tiempo de autocuidado, un momento en el que me permito disfrutar, desconectar y hacer algo que me llena. Gracias a este proyecto, he aprendido a valorar esos instantes que, aunque parezcan pequeños, tienen un gran impacto en mi bienestar.»

Un mensaje para otras mujeres

¿Qué mensaje le dirías a otras mujeres que podrían estar considerando participar en estos proyectos?

«Si ya conocéis qué es un club de lectura y cómo funciona, os animo a sumaros a la iniciativa. Nuestro club lleva 14 años en marcha y, si aquí ha funcionado, también puede hacerlo en otras Cáritas Parroquiales.

Para quienes no sepan en qué consiste, se trata de elegir un libro que todas leemos previamente y nos reunimos periódicamente para comentarlo en un ambiente agradable y enriquecedor.

En nuestro caso, solemos dividir la lectura en varias partes y organizamos una reunión para cada una de ellas. Estas reuniones, además de fomentar el hábito de la lectura, pueden dar pie a otras actividades en grupo, como viajar a un lugar relacionado con la historia o ver su adaptación cinematográfica.

Además, nuestro club está inscrito en el Plan de Fomento de la Lectura de la Junta de Extremadura.

Leer y compartir impresiones en grupo aporta múltiples beneficios. Os animo a descubrir todo lo que un club de lectura puede ofreceros.»